Las mejores hipotecas de 2017 y 2018. Comparador fiable

Aunque todos tengamos una definición básica de lo que significa una hipoteca, no todas son iguales. Por tanto, partiendo desde esa base inicial, es necesario ahondar para conseguir la que mejor se pueda adaptar a nuestras necesidades particulares.

Las hipotecas se pueden diferenciar de tres maneras principales. Una, por el tipo de interés. Otra, por la naturaleza de la misma. Y, finalmente, por el tipo de inmueble que se esté planeando adquirir.

Según el tipo de interés de la hipoteca

El tipo de interés de una hipoteca es un factor importante y vital para el éxito de su transacción. Por ende, no es cuestión de un par de días tomar la elección correcta por el tipo de interés. En este sentido, el tipo de interés más común es el llamado interés fijo. De esa manera, cuando se contrate una hipoteca, se sabrá de antemano cuál es la cuota que se pagará por cada uno de los meses que esté vigente este producto financiero. Normalmente las hipotecas con interés fijo van dirigidos a la compra de un inmueble principal –personas que no tengan techo propio- y nunca alcanza la totalidad del financiamiento –los mejores llegan hasta el 85% del total del valor del inmueble-.

La principal ventaja de las hipotecas con interés fijo es que conocemos de antemano cuáles serán las cuotas. ¡Sin sorpresas!

En el caso estrictamente español, existen las hipotecas de interés variable. En este caso, se cotizan dependiendo del valor que tenga Euribor en el mercado. Por ende, el comportamiento de este indicador financiero a lo largo del plazo de su hipoteca hará que pague menos o más, dependiendo del rendimiento propio de Euribor. Este tipo de interés permite menos planificación, porque nunca sabremos de antemano cuál será la cuota mensual, y las amortizaciones no suelen planificarse tampoco.

El tercer tipo de interés para una hipoteca se llama interés mixto. Como su nombre lo indica, es una mixtura entre el interés fijo y el variable. Por tanto, se paga un porcentaje (nunca mayor al 50%) con interés fijo y el restante con interés variable tomando a Euribor como referencia en el caso de España. En los últimos tiempos ha sido uno de los modelos más buscados para contratación de hipotecas.

Aunque el interés fijo pueda parecer el mejor y debería ser la norma, en España el interés variable o el mixto son los que más aparecen a disposición de los interesados. Siempre tomando a Euribor como referencia.

Las hipotecas según su naturaleza

Sin duda, la hipoteca más ofrecida en la actualidad es la que llamamos de subrogación al promotor. Tras la llamada “crisis del cemento” en España, donde muchos promotores se quedaron sin vender sus inmuebles nuevos, este tipo de hipotecas cobró bastante sentido. En tal caso, lo que ofrece es involucrarse en la hipoteca que ya el promotor y la entidad financiera acordaron, en lugar de iniciar un procedimiento nuevo y una contratación nueva, con los gastos que todo el trámite amerita.

Es aconsejable este tipo de hipotecas sólo cuando, en términos de beneficios, el contrato firmado entre promotor y banco resulta mucho más interesante. De no existir mucha varianza con lo que esperabas obtener por cuenta propia, es mejor iniciar un procedimiento nuevo, aunque se trate del mismo inmueble.

Una de las hipotecas más sonadas según su naturaleza, y según la economía española actual, es la que reunifica todas las deudas anteriores. Muy común en las familias que, por cualquier motivo, se encuentran en un estado de sobre endeudamiento (préstamos, tarjetas de crédito, otros) y necesitan volver a tener mayores ingresos que gastos. En tal sentido, las entidades financieras aceptan otorgar una segunda hipoteca por englobar todas sus deudas en una sola cuota mensual.

El beneficio de este tipo de hipoteca es que el plazo para cancelación se alarga, por lo que las cuotas mensuales se reducen en cuanto a su monto mínimo. Sin embargo, hipotecar nuevamente el inmueble puede representar un riesgo insostenible si no se toman las medidas económicas pertinentes dentro del núcleo personal o familiar.

En este sentido también existe la re-hipotecación de su vivienda. Aunque, dadas las condiciones actuales de vida, los bancos son más reacios a la aprobación de la unificación de deuda tomando en cuenta una hipoteca anterior, por más pequeño que sea el monto en la actualidad.

Las reunificaciones de deuda para hipotecas no han desaparecido del todo, y es posible encontrar esta opción en algunas entidades bancarias. Lo útil y más sano en todos los casos es preguntar antes de proponer, para ir ajustando su pedido a la propuesta más flexible que la entidad pueda disponer.

Finalmente, existe lo que llamamos hipoteca inversa. Normalmente, se asocia a las personas de edad avanzada o adultos mayores que tienen un inmueble en propiedad y quieren recibir dinero por concepto de la misma para los últimos días de su vida. Se denomina inversa porque, en realidad, los dueños de la casa no pagan nada, sino que reciben por parte del banco una cuota mensual. Cuando los propietarios legales del inmueble fallecen, el inmueble queda en manos de la entidad bancaria.

El tipo de inmueble y las hipotecas

No todas las hipotecas son iguales. Y esto aplica para muchos asuntos diferentes. Pero, si hay una diferenciación amplia entre las hipotecas es en lo que se refiere al tipo de inmueble. En el caso de que tengas planeado conseguir una hipoteca para tu vivienda principal, bien sea porque vivas en situación de arriendo o en casa de un familiar, encontrarás siempre mejores propuestas hipotecarias en comparación a si planeas contratar una hipoteca para adquirir una segunda vivienda.

Además, las entidades bancarias suelen ofrecer mejores hipotecas para los inmuebles que tienen en su cartera o haberes. Es algo que debes tomar en cuenta y siempre preguntar al promotor hipotecario que te atienda. Finalmente, los inmuebles que necesiten reformas o sean rústicos pueden conseguir un menor porcentaje de financiamiento que los que están listos para habitar, porque aplica la lógica de que el propietario necesitaría invertir más dinero de su cuenta en el primer caso, lo que aumenta el riesgo de impago con respecto al segundo. ¡Es algo a considerar, siempre!

Lo que se debe considerar al buscar una hipoteca

Antes de buscar una hipoteca, lo mejor que debe hacerse es tener una propuesta inicial de donde partir. Es decir, hacer en borrador lo que se espera obtener, y a partir de allí ir ajustando la medida de acuerdo a las propuestas que existen en el mercado. En este sentido, los comparadores de hipotecas representan una opción preponderante porque permiten analizar y comparar sin moverte de casa. Sólo cuando consigas una o varias propuestas que te llamen la atención, puedes dirigirte a sus oficinas y encontrar la hipoteca soñada.

Lo más importante, sin embargo, es analizar bien cada una de las propuestas que te hayan dado y basarte en la paciencia para encontrar la mejor hipoteca posible. Leer los contratos varias veces, las letras pequeñas y esos términos especiales que nunca faltan es lo que hará la diferencia entre contratar una hipoteca y contratar la mejor hipoteca.

Las hipotecas son deudas –o inversiones- que se llevarán por plazos bastante amplios (casi siempre superiores a los 20 años). Por eso, no conviene tomar una mala decisión al escoger la entidad financiera, el tipo de hipoteca, y el monto de la misma.